Alguien que quiero no está bien después del terremoto
Usted no necesita ser psicólogo para ayudar. La mayor parte de lo que
sirve en estos días no es técnico: es estar, escuchar y resolver lo
básico. Esta guía le dice qué mirar, qué hacer, qué evitar y en qué
momento hay que buscar ayuda sin esperar.
Si prefiere hacer algo ahora mismo
Esta guía es para leer con calma. Si lo que necesita es actuar ya, hay dos
caminos más directos: repasar una por una las señales de esa persona y
recibir orientación, o enviarle la prueba para que la responda ella misma.
Nota importante: ninguna de las dos cosas es un test que usted
pueda «aplicarle» a otro adulto. Los cuestionarios de malestar están hechos para
que cada quien responda sobre sí mismo, y contestados por otra persona el
resultado no significa nada. Lo que sí sirve —y es lo que hay aquí— son señales
que usted puede observar. En niños es distinto: lo que informa un cuidador sí es
una fuente válida.
Señales que conviene mirar en un adulto
Que aparezcan uno o dos días no es alarmante: casi todo el mundo tiene alguna
estos días. Preocupa cuando se sostienen más de dos semanas,
cuando van empeorando o cuando le impiden funcionar.
En el cuerpo y el día a día
Lleva varias noches sin dormir o se despierta sobresaltado
Dejó de comer, o come sin parar
No se levanta, no se baña, dejó de hacer lo que hacía
Se sobresalta con cualquier ruido, no puede quedarse quieto
Dolores de cabeza, del estómago o del pecho que antes no tenía
Está bebiendo más que antes, o empezó a hacerlo
En cómo está y cómo trata a los demás
Irritable, salta por cosas pequeñas, discute como no lo hacía
No habla, o al revés: no puede hablar de otra cosa que del sismo
Parece ausente, como desconectado, «no está ahí»
Se aisló: no contesta, no quiere ver a nadie
Llora sin poder parar, o dice que no siente nada
No está pudiendo cuidar de sus hijos o de sí mismo
Esto no espera. Busque ayuda hoy mismo
Dice que quiere morirse, que no vale la pena seguir, o que ustedes estarían mejor sin él o
ella
Habla de hacerse daño, o usted encuentra señales de que ya lo hizo
Está confundido, no reconoce dónde está o qué día es
Ve u oye cosas que los demás no
Lleva días sin comer ni beber nada
No puede quedarse a cargo de un niño que depende de él o ella
Qué hacer: quédese con la persona, no la deje sola, retire lo que
pueda hacerle daño y llame al 106.
Si el riesgo es inmediato, al 123.
Hablar del tema de frente no le mete la idea a nadie: preguntarlo con calma alivia.
Qué ayuda de verdad
El esquema de los Primeros Auxilios Psicológicos de la Organización Mundial de
la Salud se resume en tres cosas: mirar, escuchar y conectar.
Resuelva primero lo básico
Agua, comida, un lugar seguro donde dormir, medicamentos, saber dónde
están los familiares. Nadie procesa nada emocional con sed, sin dormir
y sin noticias de los suyos. Esto no es «antes de» la ayuda psicológica:
es la ayuda psicológica en los primeros días.
Esté presente sin exigir
Siéntese al lado. Ofrezca agua, un café, una cobija. El silencio
acompañado ayuda más de lo que parece. No hace falta encontrar la
frase correcta: no existe.
Escuche sin interrumpir y sin arreglar
Si quiere hablar, escuche. No corrija los detalles, no compare con
otros casos, no salte a dar soluciones. Sirve más un «qué difícil lo
que estás pasando» que cualquier consejo.
Dé información cierta y concreta
Dónde hay agua, dónde atienden, cómo va la búsqueda, qué se sabe y qué
no. La incertidumbre es de lo que más angustia. Si no sabe algo, dígalo
en vez de inventar para tranquilizar.
Conéctelo con su gente
Ayúdele a comunicarse con familiares, vecinos, su iglesia, su comunidad.
La red propia sostiene mucho más que cualquier persona de fuera, incluido
un profesional.
Ayúdele a recuperar la rutina
Comer a las horas, dormir a la misma hora, una tarea sencilla al día.
La rutina es lo que le enseña al cuerpo que el peligro pasó.
Qué es mejor no hacer
Sí
«Estoy aquí, me quedo contigo»
«No tienes que contarme nada si no quieres»
«Lo que sientes tiene sentido después de lo que pasó»
«¿Qué necesitas ahora mismo?»
Preguntar directamente si tiene ideas de hacerse daño
No
Obligar a contar lo que pasó «para desahogarse». Forzar el relato en
los primeros días no ayuda y puede dejar a la persona peor
«Gracias a Dios están vivos», «a otros les fue peor». Consuela a quien
lo dice, no a quien lo oye
«Ya tienes que estar mejor», «hay que ser fuerte»
Prometer lo que no depende de usted
Dejar la televisión con las imágenes del sismo puesta todo el día
Insistir con consejos que nadie pidió
Si es un niño o un adolescente
Los niños no dicen «estoy angustiado»: lo muestran en el cuerpo, en el juego y
en la conducta. Y leen el estado de los adultos antes que sus palabras.
Hasta los 5 años
Se pega al adulto, no lo deja ir al baño solo
Volvió a mojar la cama, a chuparse el dedo o a hablar como más pequeño
Llora más, duerme mal, tiene pesadillas
Dejó de hablar o habla menos
Entre 6 y 12 años
Dolores de barriga o de cabeza sin causa médica
No quiere ir a la escuela ni dormir solo
Juega una y otra vez a que tiembla, dibuja lo mismo repetidamente
Se irrita, pelea, o al revés: se queda callado y quieto
Pregunta lo mismo muchas veces
Adolescentes
Se encierra, se aísla de los amigos
Irritabilidad o rabia que antes no tenía
Bajó en el colegio, dejó actividades
Conductas de riesgo, consumo de alcohol o drogas
Asume responsabilidades de adulto y no se permite estar mal
Qué hacer con ellos
No los separe de sus cuidadores. Es lo más protector que existe
en una emergencia.
Explique con palabras simples y ciertas. «La tierra se movió, ya
pasó, puede volver a moverse un poco y por eso tenemos un plan». No mienta:
los niños descubren la mentira y pierden la confianza justo cuando más la
necesitan.
Deje que jueguen a lo que pasó. Es la forma en que lo elaboran,
no una señal de daño.
Recupere las rutinas — comidas, baño, hora de dormir — aunque sea
en un albergue.
Limite las imágenes en televisión y celular. Ver el derrumbe cien
veces les hace creer que está pasando cien veces.
No los obligue a hablar, pero hágales saber que pueden.
Cuídese usted. Un niño se calma con un adulto calmado, no con
explicaciones.
Quien cuida también se desgasta, y suele ser el último en darse cuenta.
Si lleva días sosteniendo a otros, durmiendo mal y aguantando para no
preocupar a nadie, eso tiene un límite.
Duerma y coma aunque sienta que no tiene tiempo
Relévese así sea una hora: nadie sostiene esto solo
Hable con alguien de cómo está usted, no solo del otro
Acepte que no puede arreglarlo todo, y que acompañar ya es mucho